En el blog, es posible encontrar diferentes reflexiones realizadas en torno a situaciones que representan las condiciones sociales de los hombres en interacción con sigo mismos y con su entorno desde una postura crítica
viernes, 2 de septiembre de 2011
jueves, 1 de septiembre de 2011
LA ECUELA EN COLOMBIA EN LA ÚLTIMA DÉCADA: otro escenario de las tendencias políticas.
“Nunca he permitido que la escuela entorpeciese mi educación”
Mark Twain
Sin duda, pensar en la educación es retomar de forma directa toda noción formativa e ilustrativa de un sujeto completamente competitivo en una sociedad. Para ello, intervienen personajes que dan su aporte basándose en sus ideas y conceptos de ver el mundo. Es aquí, donde se retoma a la escuela como otro escenario de idealización política y proselitista, que en algún momento podría perjudicar o transformar el buen desarrollo de los procesos de enseñanza y aprendizaje.
El epígrafe expuesto por Mark Twain hace una diferencia conceptual entre los términos de escuela y educación, haciendo énfasis en la manipulación no solo de contenidos sino también de ideologías y pensamientos.
Escuela y educación:
Estas dos nociones han generado durante la historia una cantidad considerable de discusiones que van a especificar en última instancia las producciones de la enseñanza y el aprendizaje conjuntamente. Por un lado la escuela, surge como el espacio o lugar donde el conocimiento transita entre sujeto y sujeto de forma “favorable”, mientras que la educación, ya siendo de carácter abstracto, se refiere a todo el recorrido histórico y trasfondo sociocultural al que se ve sujeto una persona con miras al crecimiento intelectual y personal. En este sentido, la educación suele ser el producto mismo de un devenir de interacciones que apuntan al conocimiento.
Es de aclarar, que en la escuela intervienen diversos sujetos que reproducen o transforman una realidad, proporcionando en los estudiantes una idea de lo que puede ser la sociedad; esos personajes van desde directivos, docentes y administrativos hasta personas ajenas al tema, como políticos o personas a cargo del poder. Estas personas, exponen un interés con el objetivo de que cualquier práctica pedagógica o social, sea en torno a sus necesidades y postulados políticos. Ante esto, los directamente implicados toman una postura específica, ya sea de reproche o simpatía por lo que ocurre a su alrededor. En este sentido, en la última década esas inclinaciones se han notado con mayor frecuencia y direccionalidad.
Retrospectiva:
Para el siglo XIX, la educación en Colombia, resultó ser un experimento mas de los dirigentes políticos del país, quienes decidieron implementar el método de enseñanza mutua del autor inglés José Lancaster, la cual consistía en atender el mayor número de niños con la menor cantidad de docentes, generando de esa manera la posibilidad de coartar la labor del docente o impedir el buen desarrollo de la enseñanza. Objeto que sin duda, tendría todo un trasfondo de insuficiencias que representarían un bache para el crecimiento intelectual del pueblo.
Por otro lado, en la actualidad, ese tipo de sucesos, se pueden seguir presentando en diferentes partes del país, pero sin duda, aquellos que se ven afectados directamente tienen la posibilidad de tomar postura y actitud frente a ello, a partir de esto, aparecen dos clases actores educativos que dan cuenta de ello.
Opositores y reproductores:
La historia de Colombia, expone que a través del tiempo las inclinaciones políticas han sido totalmente heterogéneas y radicales en su momento. Unos de pensamiento de derecha, que apoyan las decisiones políticas y el sostenimiento económico de la élite en el país; y otros de izquierda, que representan la oposición y la crítica argumentada sustentando una idea de equidad y desarrollo popular.
Esto mismo ocurre, cuando existen disposiciones referentes a la educación. Por un lado están aquellos que por algún motivo (sometimiento u opción personal) reproduce y acata cualquier tipo de reforma, cambios o laudos que le compete a la educación. Por otro lado, están aquellos que con una actitud crítica y emancipadora, se oponen y resisten ante dichas directrices, buscando siempre la transformación de una realidad con miras al mejoramiento de la educación.
En esta medida, todo aquello que representa ideología, siempre va a ser la base de los enunciados en un aula de clase, lo que indica que todo es recibido por los estudiantes de manera indirecta y que el docente seguiría siendo esa imagen y ejemplo para ellos.
El docente como un espejo social:Sin duda, la labor del docente resulta ser una de las más influyentes y responsables en la formación de sujetos preparados a la interacción social. En esta medida, aparece un concepto metaforizado que da cuenta del quehacer educativo, pues, para un joven, en su plena etapa de desarrollo, absorbe todo lo que le simpatiza y que cree es la mejor opción. El espejo reflejará sin abstracciones lo que se pone en frente; allí, es el docente representando al espejo, es una imagen y producto de todo su recorrido histórico y social, acertando al decir que todo lo que la sociedad y la lectura le han proporcionado son lo que él es, y será eje transversal en su tarea pedagógica.
Mark Twain
Sin duda, pensar en la educación es retomar de forma directa toda noción formativa e ilustrativa de un sujeto completamente competitivo en una sociedad. Para ello, intervienen personajes que dan su aporte basándose en sus ideas y conceptos de ver el mundo. Es aquí, donde se retoma a la escuela como otro escenario de idealización política y proselitista, que en algún momento podría perjudicar o transformar el buen desarrollo de los procesos de enseñanza y aprendizaje.
El epígrafe expuesto por Mark Twain hace una diferencia conceptual entre los términos de escuela y educación, haciendo énfasis en la manipulación no solo de contenidos sino también de ideologías y pensamientos.
Escuela y educación:
Estas dos nociones han generado durante la historia una cantidad considerable de discusiones que van a especificar en última instancia las producciones de la enseñanza y el aprendizaje conjuntamente. Por un lado la escuela, surge como el espacio o lugar donde el conocimiento transita entre sujeto y sujeto de forma “favorable”, mientras que la educación, ya siendo de carácter abstracto, se refiere a todo el recorrido histórico y trasfondo sociocultural al que se ve sujeto una persona con miras al crecimiento intelectual y personal. En este sentido, la educación suele ser el producto mismo de un devenir de interacciones que apuntan al conocimiento.
Es de aclarar, que en la escuela intervienen diversos sujetos que reproducen o transforman una realidad, proporcionando en los estudiantes una idea de lo que puede ser la sociedad; esos personajes van desde directivos, docentes y administrativos hasta personas ajenas al tema, como políticos o personas a cargo del poder. Estas personas, exponen un interés con el objetivo de que cualquier práctica pedagógica o social, sea en torno a sus necesidades y postulados políticos. Ante esto, los directamente implicados toman una postura específica, ya sea de reproche o simpatía por lo que ocurre a su alrededor. En este sentido, en la última década esas inclinaciones se han notado con mayor frecuencia y direccionalidad.
Retrospectiva:
Para el siglo XIX, la educación en Colombia, resultó ser un experimento mas de los dirigentes políticos del país, quienes decidieron implementar el método de enseñanza mutua del autor inglés José Lancaster, la cual consistía en atender el mayor número de niños con la menor cantidad de docentes, generando de esa manera la posibilidad de coartar la labor del docente o impedir el buen desarrollo de la enseñanza. Objeto que sin duda, tendría todo un trasfondo de insuficiencias que representarían un bache para el crecimiento intelectual del pueblo.
Por otro lado, en la actualidad, ese tipo de sucesos, se pueden seguir presentando en diferentes partes del país, pero sin duda, aquellos que se ven afectados directamente tienen la posibilidad de tomar postura y actitud frente a ello, a partir de esto, aparecen dos clases actores educativos que dan cuenta de ello.
Opositores y reproductores:
La historia de Colombia, expone que a través del tiempo las inclinaciones políticas han sido totalmente heterogéneas y radicales en su momento. Unos de pensamiento de derecha, que apoyan las decisiones políticas y el sostenimiento económico de la élite en el país; y otros de izquierda, que representan la oposición y la crítica argumentada sustentando una idea de equidad y desarrollo popular.
Esto mismo ocurre, cuando existen disposiciones referentes a la educación. Por un lado están aquellos que por algún motivo (sometimiento u opción personal) reproduce y acata cualquier tipo de reforma, cambios o laudos que le compete a la educación. Por otro lado, están aquellos que con una actitud crítica y emancipadora, se oponen y resisten ante dichas directrices, buscando siempre la transformación de una realidad con miras al mejoramiento de la educación.
En esta medida, todo aquello que representa ideología, siempre va a ser la base de los enunciados en un aula de clase, lo que indica que todo es recibido por los estudiantes de manera indirecta y que el docente seguiría siendo esa imagen y ejemplo para ellos.
El docente como un espejo social:Sin duda, la labor del docente resulta ser una de las más influyentes y responsables en la formación de sujetos preparados a la interacción social. En esta medida, aparece un concepto metaforizado que da cuenta del quehacer educativo, pues, para un joven, en su plena etapa de desarrollo, absorbe todo lo que le simpatiza y que cree es la mejor opción. El espejo reflejará sin abstracciones lo que se pone en frente; allí, es el docente representando al espejo, es una imagen y producto de todo su recorrido histórico y social, acertando al decir que todo lo que la sociedad y la lectura le han proporcionado son lo que él es, y será eje transversal en su tarea pedagógica.
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